ABC de “Cómo regular los estimulantes. Una guía practica”

Los avances del proceso en Colombia.

Desde el año 2010 la Corporación ATS a través del proyecto Échele Cabeza Cuando se de en la Cabeza dio inico al abordaje del consumo de cocaína en Colombia desde una perspectiva de reducción de daños, para el año 2014 se construyó con la Secretaria de Salud de Bogotá un protocolo para el abordaje de cocaínas fumables y se hicieron los primeros estudios de composición quimica de basuco en Colombia. En elaño 2016 se presentó en UNGASS2016 el proyecto Coca Regulada Paz Garantizada como una acción para impulsar la apertura del debate de la regulación del mercado de la coca y la cocaína. En el año 2018 la Corporación ATS publica el estudio prospectivo y de politica publica anticipatoria para la regulación del mercado de la cocaína para el año 2034, que entre otros aspectos, indicaba el riesgo que tienen el narcotrafico para el cumplimiento del acuerdo de paz, la participación de las comunidades y la necesiada de empezar a cambiar el marco legal y de politica publica para la regulación del mercado.

En el año 2019 se presetan los resultados de la encuesta mundial de drogas donde un poco mas de 25.000 consumidores de cocaína en el mundo indicaron que estarían dispuestos a pagar más por esta, si ella venia de un mercado regulado, justo y sostenible, el mismo año, se crea la alianza interpartidista por la reforma de las politicas de drogas en el Congreso de Colombia y en en el año 2020 los senadores Ivan Marulanda y Feliciano Valencia, presentan el primer proyecto de ley en el mundo para regular el mercado de la coca y la cocaína en Colombia y de Colombia para el mundo.

Hoy estamos presentando este libro para dar un paso más en esta tarea de acabar la guerra conra las drogas, pero principalmente resolver un problema de violencia, corrupción y pobreza en el campo colombiano.

¿Por qué regular los estimulantes?

Hay cada vez más consenso en que la “guerra contra las drogas” ha fracasado. A pesar de décadas de intentos de suprimir y eliminar el comercio, y de los miles de millones gastados en la aplicación leyes punitivas, los resultados han sido desastrosos. La producción y el consumo son más altos que nunca, y las muertes relacionadas con intoxicación por drogas alcanzan niveles récord. Además, la violencia y la explotación criminal creadas por el surgimiento de una vasta industria ilegal controlada por el crimen organizado ha empeorado las cosas. El reconocimiento de que la prohibición de las drogas no está funcionando ha llevado a la legalización y regulación de los mercados de cannabis en varios países. Sin embargo, esto sólo aborda una parte del problema y deja intactas algunas de las consecuencias más catastróficas de la política mundial de drogas.

Las drogas estimulantes, como la cocaína, la MDMA y las anfetaminas, constituyen una gran parte del comercio mundial de drogas y son más baratas, más accesibles y más potentes que nunca. Están asociadas con una serie de daños, desde la violencia endémica de las actividades de tráfico de cocaína hasta las muertes accidentales causadas por el consumo de pastillas de MDMA de concentración súper alta. Muchos de estos daños son consecuencia directa de la prohibición y se reducirían si se adoptara un enfoque diferente. Basándose en los estudios internacionales y en las mejores prácticas de los mercados regulados legalmente (como el alcohol, el tabaco, los productos farmacéuticos y el cannabis), Cómo regular los estimulantes: una guía práctica expone nuestra visión de cómo debería ser este nuevo enfoque.

Principios de regulación

La política de drogas debe mejorar la salud pública, proteger los derechos humanos y promover la justicia social. También debe estar diseñada para reducir la delincuencia, la corrupción y la violencia asociadas al suministro de drogas.

Al mismo tiempo, es vital que la política de drogas evita la sobrecomercialización, las ventas con fines de lucro y protege contra la influencia corporativa excesiva en la formulación de políticas. No basta con sustituir un mercado ilegal no regulado por un mercado comercial desenfrenado. Un nuevo mercado de drogas regulado legalmente debe garantizar que los beneficios se repartan entre la sociedad, sobre todo con los grupos marginados que antes se involucraban en el mercado ilegal, y no limitarse a los intereses corporativos o al beneficio de los grupos privilegiados.

Si bien parte de la motivación para la regulación legal es la protección de las libertades individuales y comunitarias, las drogas no son “mercancías ordinarias”; por lo tanto, deben ser reguladas de una manera que refleje sus riesgos. Por esta razón, proponemos un modelo del mercado global basado en una regulación estricta, control gubernamental sobre cada etapa de la cadena de suministro de drogas. Una parte clave de esto sería un monopolio estatal de venta minorista, lo que significa que sólo una agencia gubernamental especialista podría vender la cocaína, la MDMA y las anfetaminas. Esto sería similar a la forma en que se regula la venta de alcohol en algunas partes de Canadá, Estados Unidos y Escandinavia, o el cannabis en algunas provincias canadienses. Dentro de este sistema, y con variaciones según prioridades y contextos nacionales, se establecerían Agencias Reguladora de Medicamentos (DRA, por sus siglas en inglés) dedicadas a asumir la responsabilidad de autorizar la producción, supervisar y hacer cumplir estrictos controles de calidad. En lugar de haber cadenas de suministro no reguladas que se caracterizan por la violencia y la explotación, la regulación permitiría la aplicación de estrictas normas laborales sobre el mercado.

Propuesta de diseño de envases de cocaína – pg72

Los ingresos generados por el suministro de estimulantes podrían ampliar al acceso a las actividades de educación, tratamiento y reducción de daños, así como la promoción del desarrollo sostenible para todos que apoya a aquellos que han resultado más perjudicados por el fracaso de la guerra contra las drogas, sobre todo en las regiones productoras y de tránsito.

En un sistema de regulación responsable y no comercial se promovería los objetivos de salud pública así que en los puntos de venta no habría incentivos comerciales para la venta. No se permitiría la publicidad y los productos sin marca se venderían en farmacias especializadas. No se encontraría otras drogas, incluido el alcohol, en los puntos de venta y los proveedores estarían capacitadas o autorizadas antes de poder vender el producto. Este enfoque facilitaría un reajuste fundamental en la política de drogas, con el establecimiento de un enfoque económico y cultural diferente que se centra en la salud pública y la justicia social.

Modelo de regulación

Producción

Los Estados establecerían una Agencia Reguladora de Medicamentos dedicada a autorizar la producción y venta minorista de estimulantes. Las normas de control de calidad garantizarían los ingredientes y la potencia del producto, por lo que reduciría el riesgo de intoxicación o de sobredosis. Los acuerdos comerciales internacionales ayudarían a evitar la captura corporativa excesiva y con el propósito de establecer los principios de un comercio justo. También protegerían los intereses de las personas y comunidades económicamente marginadas que participan en el comercio de drogas, incluso los productores de cultivos ilícitos.

Productos

Los productos se venderían en envases sencillos sin marca y a prueba de manipulaciones/de niños, con estándares de información de contenido obligatorios, la dosis estandarizada y con advertencias de salud de alta visibilidad basadas en las normas de los productos farmacéuticos. Las anfetaminas y el MDMA estarían disponibles en forma de pastillas y la cocaína en polvo. La Agencia de Regulación de Medicamentos establecería los precios y se los revisarían periódicamente. Los preparados específicos de bajo nivel y de menor riesgo (por ejemplo, la hoja de coca o té de efedra) estarían regulados bajo un modelo comercial menos restrictivo.

Proveedores y puntos de venta

Los productos se venderían en puntos de venta especializados al estilo de las farmacias, con personal capacitado de brindar asesoramiento sobre riesgos, reducción de daños y acceso a los servicios. La ubicación y el horario de venta se determinarían las autoridades locales de acuerdo con las directrices nacionales, permitiendo un grado de flexibilidad cuando sea necesario. La señalización externa, la apariencia de los productos y el marketing en el punto de venta estarían controlados por ley, y se prohibirían los elementos promocionales. Las drogas estimulantes no se venderían en otros comercios, ni en escenarios de ocio con licencia.

Compradores

Las ventas estarían disponibles sólo para adultos. Las compras individuales estarían limitadas a 5 × 30 mg de MDMA en forma de píldora, 4 × 10 mg de dexanfetamina y 1 gramo de cocaína en polvo.

Mercadotécnia

Los productos estarían sin marca y habría una prohibición completa de comercialización, controles de precios y ventas racionadas.

Productos de alto riesgo

Los preparados de estimulantes fumables, como la cocaína crack o la metanfetamina cristalina, estarían sin disponibilidad minorista. Las personas que fuman (o se inyectan) estimulantes no estarían criminalizadas, sino que les ofrecerían acceso a un tratamiento integral, a servicios de salud y de reducción de daños (incluyendo espacios de consumo supervisado y habría opciones para prescripción sustitutiva). Incluye un objetivo a largo plazo de reducir los niveles generales de uso de crack, en paralelo con un enfoque en la salud y el bienestar de quienes continúan usándolo

Próximos pasos

Las propuestas de regulación responsable de Transform pretenden satisfacer la demanda del mercado de estimulantes, moderar el consumo de alto riesgo y reducir los efectos destructivos del comercio ilegal no regulado. En la medida de lo posible, eliminarían los incentivos comerciales para aumentar el consumo, al tiempo que establecerían un sistema de suministro dirigido por la salud pública.

Cómo regular los estimulantes: una guía práctica es el primer intento completo de exponer una alternativa detallada a la prohibición. Tiene como objetivo avanzar el debate sobre una cuestión crítica en la que hasta ahora no se han encontrado soluciones políticas adecuadas. El continuo fracaso de la guerra contra las drogas, y los terribles daños adicionales que ha generado, hacen necesario un enfoque alternativo. Este libro es una invitación a todos los que están preocupados por los fracasos de la política de drogas para que se unan a ese debate y contribuyan a lograr un cambio positivo.

“A medida que crezca el consenso de que la “guerra contra las drogas” ha fracasado, también crece la necesidad de una exploración franca de las alternativas. Es esencial que iniciemos un debate serio sobre cómo regular los estimulantes. Este libro es un buen comienzo.”

Honorable Helen Clark

Presidenta de la Comisión Global de Políticas de Drogas, ex primera ministra de Nueva Zelanda y Administradora del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo

“Si nos tomamos en serio la reducción de los daños, necesitamos una conversación entre adultos sobre lo que podría significar en la práctica ir más allá de la prohibición. Cómo regular los estimulantes es un paso importante en esa dirección.”

Dr. Carl L. Hart

Profesor Ziff de Psicología (en Psiquiatría), Universidad de Columbia

“Perdí a mis dos hijos en la misma noche después de que tomaran MDMA ilegal de pureza y potencia desconocidas. Es hora de aceptar que el consumo de drogas ocurre y encontrar formas de hacerlo más seguro. Espero que este libro ayude a que esas reformas sean una realidad”

Ray Lakeman, miembro de la campaña Anyone’s Child: Familias para un control más seguro de drogas

He sido testigo de la tragedia humana de la “guerra contra las drogas” en Colombia y puedo atestiguar la necesidad de alternativas creíbles. Transform nos está llevando a poner fin a este desastre de política”

Sir Keith Morris, ex embajador del Reino Unido en Colombia

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